San Pedro Sula, Honduras. - La red sanitaria pública de Honduras enfrenta una crisis estructural que afecta gravemente su capacidad operativa y el acceso a servicios médicos. Nasry Asfura, quien asumió la presidencia el 27 de enero, ha propuesto declarar una emergencia sanitaria nacional para abordar las deficiencias acumuladas.
Los problemas son evidentes, con más de 13,000 hondureños en listas de espera para cirugías en hospitales públicos. La Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ) ha informado que la situación se acentúa en regiones como el norte, donde hospitales importantes como el Mario Catarino Rivas no logran atender la demanda. Las autoridades sanitarias previas reportaron menos pacientes en espera, revelando discrepancias en las cifras.
La falta de recursos y mantenimiento es alarmante. Según el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), los hospitales operan con un déficit presupuestario de más de 11,000 millones de lempiras. Con el 60% del presupuesto destinado a salarios, queda poco para el adecuado funcionamiento de los servicios médicos, lo que resulta en quirófanos inoperativos y áreas críticas deterioradas.
Ante este panorama, Asfura ha solicitado al Congreso Nacional medidas que faciliten la contratación de personal médico y la adquisición de insumos. El presidente considera que la situación representa una "emergencia de salud nacional", buscando el apoyo legislativo para restaurar la operatividad del sistema sanitario.
No obstante, la falta de información detallada sobre las acciones a seguir ha generado incertidumbre. La sociedad civil y el gremio de salud esperan que se clarifiquen las medidas y el cronograma para abordar esta crisis que afecta la vida de miles de hondureños.