Ottawa, Canadá. - La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2025 intensificó un sentimiento de unidad nacional en Canadá, en respuesta a sus comentarios sobre el país y sus amenazas de aranceles. Los canadienses se sintieron llamados a actuar en defensa de su soberanía y su identidad.
Desde el momento en que Trump empezó a referirse a Canadá como el “estado 51” de Estados Unidos, la reacción fue rápida. La población experimentó un aumento en el nacionalismo, manifestando su descontento mediante boicots a productos estadounidenses. Comerciantes y proveedores respondieron identificando los productos canadienses con banderas, promoviendo el consumo local y la solidaridad.
El ámbito deportivo, en particular el hockey, se convirtió en un escenario de resistencia. Los partidos mostraron un ambiente de fervor patriótico, con aficiones abucheando el himno estadounidense y celebrando el himno canadiense. La victoria de Canadá en la final de la Copa de las Cuatro Naciones se sintió como una victoria simbólica en medio de las tensiones políticas.
A medida que las amenazas de Trump se intensificaron, figuras públicas como el actor Mike Myers se convirtieron en portavoces del movimiento "Codos Arriba," simbolizando la resistencia canadiense. Este eslogan, que rápidamente se extendió por todo el país, se utilizó en diversas manifestaciones y campañas comerciales en un esfuerzo por fortalecer el espíritu nacional.
Con el apoyo de líderes políticos y empresas, la consigna "Canadá no se vende" resonó profundamente entre los canadienses. Esta movilización colectiva refleja cómo la defensa de la identidad nacional puede surgir frente a la presión externa y la adversidad, proponiendo una respuesta unificada ante desafíos contemporáneos.