Municipio, Estado. - El acceso a ciertos lugares del mundo está restringido debido a su fragilidad ecológica, valor histórico y cultural. La isla de Queimada Grande, en Brasil, es un ejemplo, conocida por ser hogar de una densidad inigualable de serpientes venenosas.
Queimada Grande presenta un entorno en el que viven de uno a cinco ejemplares de Bothrops insularis por metro cuadrado en su superficie, lo que ha llevado al gobierno brasileño a declarar la isla prohibida desde la década de 1980. Este nivel de peligro ecológico no es el único motivo por el que el acceso se restringe en varias partes del planeta.
Existen lugares cerrados que representan manifestaciones artísticas o culturales de importancia irrepetible, como la cueva de Lascaux en Francia. Este sitio, famoso por sus pinturas rupestres que datan de hace 17,000 años, fue cerrado al público en 1963 después de sufrir daños debido al turismo. Hoy, solo los conservadores tienen acceso, mientras que los visitantes pueden explorar réplicas.
Uluru, en Australia, es otro ejemplo significativo. Este monolito sagrado para los aborígenes Anangu ha estado bajo estrictas restricciones donde se prohibió escalarlo, en respuesta a las peticiones de quienes consideran que escalarlo es una falta de respeto a su cultura y tradiciones.
Estos puntos en el mapa representan el dilema de conservar lo que es vulnerable frente a la curiosidad humana. Las prohibiciones surgen de la necesidad de protección, y plantean la pregunta esencial sobre lo que se gana y se pierde al mantener el acceso restringido. A medida que se toma conciencia de la necesidad de conservar el medio ambiente y el patrimonio cultural, cada vez más sitios están siendo protegidos de la mirada curiosa del turismo.