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Madres luchan por educación inclusiva para niños con TEA en Tenerife

Una madre tinerfeña lucha por la educación adecuada de su hijo con TEA, enfrentando la falta de recursos.

La madre de un niño con TEA clama por recursos educativos en la isla.
Sara Esther Canino, madre de un niño con TEA y trastorno grave de conducta./ Andrés Gutiérrez / Foto: Especial

Santa Cruz de Tenerife, Canarias. - Sara Esther Canino lleva más de cinco años buscando una educación adecuada para su hijo de nueve años, diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) y trastornos de conducta. A pesar de múltiples cambios de colegio y diferentes metodologías, su hijo no ha recibido el apoyo necesario desde que inició su educación a los tres años.

La madre ha solicitado a la Consejería de Educación una revisión exhaustiva de su caso, ya que no existen recursos que se ajusten a las necesidades de su hijo. Si bien se han considerado adaptaciones como la reducción de jornada y atención domiciliaria, no ha habido avances significativos que mejoren su situación emocional. Canino reconoce que su hijo tiene un buen nivel cognitivo, pero carece de un entorno educativo que respalde su desarrollo y bienestar.

En el último año, la condición de su hijo ha empeorado notablemente. La madre menciona que ha manifestado intenciones de hacerse daño, lo que ha llevado a la necesidad de medicación y hospitalizaciones. A pesar de estos desafíos, Canino mantiene la esperanza de que su hijo pueda ser admitido en un centro de educación especial (CEE), donde podría encontrar un ambiente más favorable. Sin embargo, su reciente solicitud para una reunión informativa fue cancelada, ya que el departamento de Educación había preevaluado su caso.

En respuesta, la Consejería ha indicado que la admisión a centros de educación especial requiere cumplir criterios rigurosos establecidos por el equipo técnico de la Dirección General de Inclusión. Actualmente, el menor está asistiendo al CEIP Tíncer, que se especializa en alumnos con TEA, aunque la madre asegura que las limitaciones en recursos continúan afectando su desarrollo.

Sara ha comenzado a investigar programas exitosos implementados en otras comunidades, como Aragón, donde se han establecido aulas para atender trastornos de conducta. A pesar del apoyo que ha recibido, la situación sigue siendo insostenible para ella y su familia. La falta de recursos y la presión emocional que enfrenta exacerban su lucha diaria en busca de una educación inclusiva y de calidad para su hijo.

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