Managua, Nicaragua. - Daniel Ortega generó polémica luego de declarar que “no volverán a haber elecciones” en el país, lo cual causó una fuerte reacción del gobierno de Estados Unidos. Este anuncio refuerza las preocupaciones sobre la erosión democrática en Nicaragua.
Marco Rubio, secretario de Estado, calificó el régimen de Ortega y Rosario Murillo como una “dictadura”, argumentando que las recientes declaraciones reflejan la “cobardía” del mandatario frente a la voluntad del pueblo. Esta postura se enmarca en un contexto de creciente represión política.
El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado denunciando que Ortega ha abandonado cualquier pretensión de respeto a la democracia, afirmando que el régimen ha dejado de lado la apariencia de consentimiento popular. Subrayó que es esencial que el pueblo nicaragüense pueda elegir a sus propios líderes a través de elecciones libres.
Desde el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega reafirmó su postura de no permitir elecciones opositoras, intensificando las críticas internacionales sobre su gobierno. La comunidad internacional reitera que Nicaragua enfrenta un desafío significativo en sus estándares democráticos y de derechos humanos.
Ante esta controversia, se espera que Estados Unidos y otros países continúen vigilando la situación en Nicaragua. La presión internacional podría traer consigo cambios potenciales en la relación de Ortega con otros gobiernos y organismos internacionales.