Vaticano, Ciudad del Vaticano. - León XIV y Sarah Mullally sostuvieron un encuentro histórico el 27 de abril en el Vaticano, marcando una reunión emblemática entre el Papa y la primera arzobispa de Canterbury. Este evento simboliza un esfuerzo conjunto por superar las divisiones entre las diversas denominaciones cristianas.
Este encuentro fue muy esperado, ya que Mullally, consagrada arzobispa el 25 de marzo, había manifestado su deseo de reunirse con el Pontífice poco después de asumir su nueva responsabilidad. En su discurso, Robert Francis Prevost recordó la importancia de esta reunión en un tiempo pascual que conmemora la resurrección de Jesús.
León XIV destacó que este encuentro sigue una tradición de fraternidad iniciada hace 60 años. El Papa hizo hincapié en la necesidad de que los cristianos den testimonio de la paz de Cristo y trabajen juntos para eliminar divisiones que debilitan su capacidad para proclamar el Evangelio.
Prevost, por su parte, reconoció la complejidad del camino ecuménico. Aunque se han logrado avances en temas divisivos, los nuevos problemas dificultan el camino hacia la unidad plena. León XIV también recordó el desafío presente en la Comunión Anglicana, donde se han suscitado tensiones sobre el reconocimiento de mujeres en el clérigo y temas relacionados con la comunidad LGBTQ+.
A pesar de estas diferencias, el Papa expresó que no se deben permitir barreras para colaborar en la proclamación de Cristo. Cierra su mensaje abogando por la unidad, recordando que este ha sido un tema recurrente en su ministerio. León XIV y Mullally coincidieron en la urgencia de mantener la oración y el diálogo como herramientas esenciales para alcanzar la unidad deseada entre los cristianos.