Albacete, España. - Baldomero Marcilla López, un religioso albaceteño, llegó a Nueva Jersey en 1936 tras escapar de la persecución política en España. Su labor en la comunidad católica entre inmigrantes europeos dejó huella en la región.
Marcilla arribó en el trasatlántico Conde di Savoia, siendo recibido con entusiasmo por la Diócesis de Newark y el Seton Hall College. Su regreso a Estados Unidos se produjo en un contexto crítico, ya que la guerra civil en España había comenzado, y su testimonio fue ampliamente cubierto en medios católicos de Estados Unidos, donde relató los eventos que presenció en su país natal.
Nacido en Albacete en 1881, su carrera clerical lo llevó a México en un periodo de tensiones entre el Estado y la Iglesia. En Yucatán, se destacó como secretario del obispo Martín Tritschler y Córdova. Marcilla desempeñó un papel crucial en la administración eclesiástica, pero la Revolución mexicana trajo consigo un severo anticlericalismo que lo obligó a dejar el país. Temiendo por su seguridad, encontró refugio en Puerto Rico antes de dirigirse a Estados Unidos.
Su llegada a la Isla de Ellis en 1917 marcó un nuevo comienzo. En Nueva Jersey, se estableció como presbítero en Elizabeth. Durante esta etapa, ayudó a consolidar una comunidad católica compuesta principalmente por inmigrantes.
Baldomero Marcilla no solo enfrentó desafíos como religioso en el extranjero, sino que también contribuyó a la construcción de una identidad comunitaria en un nuevo entorno. Su legado perdura en las memorias de aquellos que conocieron su labor en la Iglesia en Nueva Jersey.