Washington, D.C. - El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha implementado una normativa que establece la obligación de registro y toma de huellas dactilares para ciertos extranjeros. Esta regla, que se basa en una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, se aplica a aquellos que residen en el país sin antecedentes de control federal.
Esta normativa, que se formaliza mediante el formulario G-325R, afecta a entre 2.2 y 3.2 millones de individuos. Las disposiciones alcanzan a extranjeros mayores de 14 años que no cuenten con registros previos en agencias federales y que se queden en el país por más de 30 días. Específicamente, incluye a quienes ingresaron sin inspección formal y a ciudadanos canadienses sin visa que entraron por tierra.
Los extranjeros con estatus migratorio comprobable están exentos de esta obligación. Residentes permanentes legales, quienes posean visas vigentes o que ya han presentado datos biométricos no necesitan participar en este registro. Esta estrategia busca fines únicamente de verificación de antecedentes, sin ofrecer beneficios migratorios ni impedir deportaciones.
El proceso debe llevarse a cabo a través del portal del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), sin costos por realizar el trámite. Este involucra la creación de una cuenta, el llenado del formulario G-325R y una cita para la toma de huellas dactilares y fotografía. Los mayores de 18 años deben portar el comprobante del registro y reportar cambios de domicilio mediante el formato AR-11.
El DHS destacó que el periodo para recibir comentarios públicos sobre posibles ajustes a esta regulación finaliza el 28 de agosto de 2026, lo que muestra la proactividad del gobierno en la modernización de sus procesos de seguridad-parque-fundidora-fan-fest/">seguridad.