Pamplona, Navarra. - Miles de personas recorrieron esta mañana las calles del Casco Viejo de Pamplona para ser parte de la tradicional procesión del Corpus Christi. La celebración, que combina devoción y cultura, dio un colorido espectáculo con el suelo cubierto de hierba y pétalos de rosa.
Este año, la procesión contó con una novedad destacada: los nuevos gigantes de la Catedral, presentados el pasado noviembre, hicieron su debut en la festividad. Estos gigantes, obra del artista pamplonés Jorge Urdánoz Apezteguía, representan a una pareja de reyes de Occidente, y simbolizan una tradición que se remonta al siglo XVII.
La misa previa a la procesión fue presidida por el deán Carlos Ayerra, y a su término, los participantes formaron una comitiva que incluía al Santísimo Sacramento, muchas asociaciones religiosas y dignatarios del ámbito religioso de la ciudad. La multitud fue acompañada por los Danzantes de San Lorenzo, quienes este año reemplazaron a los Seises de la Catedral.
La comitiva se desplazó por diversas calles de Pamplona, realizando varias paradas en lugares significativos, como la parroquia de San Cernin y el Palacio de Guenduláin. En estas paradas se ofrecieron momentos de veneración y música, destacando la interpretación del Panis angelicus por el músico Eduardo Solano.
La tradición familiar fue uno de los ejes de esta celebración. Muchos asistentes, incluyendo a niños que hicieron su Primera Comunión este año, compartieron la experiencia con sus familiares, reafirmando la importancia de la devoción en la comunidad pamplonesa. La procesión concluyó con un sentido regreso a la Catedral poco después de las 13:15 horas.