Municipio, Estado. - Autoridades de México, Colombia y Ucrania han alertado sobre el creciente reclutamiento de niños y adolescentes para participar en conflictos armados, utilizando redes sociales como TikTok y Facebook. Este fenómeno se caracteriza por promesas de dinero y reconocimiento, lo que atrae a los jóvenes en búsqueda de pertenencia.
El uso de plataformas digitales para este propósito ha sido documentado en una investigación conjunta de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de Colombia, organizaciones de la sociedad civil y la Fiscalía de Ucrania. El estudio revela que el reclutamiento digital avanza más rápido que las estrategias de prevención implementadas por las autoridades.
Los métodos de captación son variados e incluyen la publicación de contenidos que normalizan la vida armada, mensajes diseñados para atraer a jóvenes y la utilización de códigos y símbolos que identifican a grupos ilegales. Si bien plataformas como Telegram intentan eliminar este contenido, los investigadores subrayan que la rapidez de la captación dificulta una respuesta efectiva.
Colombia experimenta un aumento del 156% en el reclutamiento a través tecnologías digitales, ampliando el impacto a zonas urbanas. Las estrategias de reclutamiento se adaptan según el género, ofreciendo a mujeres promesas de mejoras estéticas y a hombres incentivos económicos. En México, el análisis de videos en TikTok muestra que muchos jóvenes comparten sus deseos de unirse a grupos criminales para obtener ingresos superiores al salario mínimo.
En Ucrania, las autoridades han vinculado el reclutamiento a acciones de agencias estatales rusas, donde el contacto inicia con tareas simples y posteriormente escalan a acciones más graves. Hasta la fecha, se han abierto procesos penales que involucran a 240 menores en delitos relacionados con el conflicto.
Las plataformas digitales aseguran que tienen políticas en contra del reclutamiento para violencia. Sin embargo, el cambio de conversación a espacios privados dificulta la detección de estas actividades. Es vital una colaboración más efectiva entre autoridades y empresas tecnológicas para frenar esta preocupante tendencia.