Harrison, Nueva Jersey. - La final del Mundial 2026 entre Argentina y España enfrenta un potencial cambio de sede debido a condiciones ambientales adversas. Una alerta sanitaria, provocada por humo de incendios forestales en Canadá, mantiene bajo vigilancia el partido programado para el 19 de julio en el Estadio Nueva York.
Los vientos han transportado partículas contaminantes al noreste de los Estados Unidos, resultando en niveles insalubres de calidad del aire. Esta situación plantea preocupaciones sobre la salud de los futbolistas, árbitros, trabajadores y aficionados que asistirán al evento. FIFA monitorizará el índice de calidad del aire durante los días previos al partido, pero por ahora no ha decidido ningún cambio.
La Selección española ha entrenado bajo condiciones de baja visibilidad, lo que genera inquietudes sobre el bienestar de los jugadores. Autoridades han recomendado limitar actividades al aire libre, lo que es especialmente crítico para los atletas que necesitan un mayor consumo de oxígeno durante el ejercicio. Las partículas PM2.5, uno de los contaminantes más perjudiciales, pueden afectar seriamente la salud respiratoria.
Según la Agencia de Protección Ambiental, un índice de calidad del aire elevado puede tener múltiples niveles de gravedad, que van desde insalubre para grupos sensibles hasta condiciones peligrosas. En East Hanover, donde la selección española entrenó, se reportaron niveles que, aunque mejoraron algo, permanecieron por encima de lo recomendado para exposición prolongada.
El Estadio Ciudad de México ha sido considerado como una posible alternativa. Sin embargo, mover la final a México presenta enormes desafíos logísticos. Desde la reubicación de equipos hasta la reprogramación de vuelos y la gestión de entradas ya vendidas para Nueva Jersey, las complicaciones son considerables. Además, la ceremonia de clausura en el Estadio Nueva York está minuciosamente planificada, lo que hace que trasladar el evento a otro país sea extremadamente complicado.