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Efectos de la sequía en la soja de primera en Buenos Aires

La sequía en enero de 2026 afecta gravemente la soja de primera en Buenos Aires, generando caídas de rendimiento de hasta el 50%.

La falta de lluvias y altas temperaturas causan daños severos en la producción agrícola.
Foto: Especial

San Pedro, Buenos Aires. - La sequía en enero de 2026 ha generado daños irrecuperables en la soja de primera en la región núcleo argentina, con caídas de rendimiento de hasta el 50% en áreas severamente afectadas. Durante el mes, se registraron apenas 10,6 milímetros de lluvia, una cifra alarmantemente inferior al promedio histórico de 117,9 milímetros.

Un informe del INTA San Pedro indicó que este enero ha sido el más seco en 60 años para el norte de Buenos Aires. La combinación de precipitaciones mínimas y temperaturas que alcanzaron hasta 36,7 grados Celsius ha intensificado el déficit hídrico en el suelo. Este porcentaje de lluvia se sitúa significativamente por debajo de los niveles necesarios para mantener la producción agrícola.

En otras localidades como San Nicolás y La Emilia, los registros de lluvia fueron igualmente bajos. San Nicolás reportó 21,9 milímetros, mientras que La Emilia apenas acumuló 10 milímetros, reflejando una tendencia preocupante en el norte de la provincia. Estas condiciones climáticas han comenzado a tener un efecto nocivo en la salud de los cultivos.

A pesar de los bajos rendimientos, la soja de primera y segunda, así como los maíces, aún presentan un estado vegetativo que se califica como aceptable. Sin embargo, ya se observan signos de estrés hídrico que podrían comprometer el llenado de granos si la falta de lluvias persiste. Los análisis satelitales también revelan una disminución de la humedad en la vegetación, lo cual es preocupante para los productores.

El INTA concluye que el norte de Buenos Aires enfrenta un panorama productivo difícil, marcado por un enero excepcionalmente seco. Técnicos agrícolas y productores subrayan la necesidad urgente de precipitaciones para salvaguardar los rendimientos y mitigar las pérdidas en una campaña que ya muestra signos de vulnerabilidad.

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