Beijing, China. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no confirmó si intervendría militarmente en defensa de Taiwán durante una cumbre bilateral con el mandatario chino, Xi Jinping. Su respuesta se produjo en un contexto de creciente tensión en la región.
Durante la reunión, Xi Jinping expresó preocupación sobre la independencia de Taiwán, advirtiendo que un mal manejo de la situación podría poner en riesgo la relación bilateral. Trump, al regresar en el Air Force One, comentó que no hablaría sobre el tema, lo que refleja la postura histórica de ambigüedad estratégica de Estados Unidos hacia Taiwán.
Además, Trump dejó sin resolver el paquete de venta de armamento a Taiwán, enfatizando la necesidad de un análisis minucioso y evitando el conflicto armado. El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró que las directrices sobre la política exterior hacia Taipéi permanecen sin modificaciones, indicando la continuidad de la postura estadounidense.
El silencio de los medios estatales chinos tras la reunión sugiere una insatisfacción en la delegación, mientras el contexto regional se complica con la actual guerra de Estados Unidos en Medio Oriente. El traslado de portaaviones y el desgaste de municiones refuerzan la percepción de un debilitamiento de la capacidad de respuesta estadounidense en el Indo-Pacífico.
Expertos advierten sobre los riesgos de una reacción tardía ante un impacto militar en Taiwán. Aunque Beijing podría preferir esperar, los costos de un conflicto podrían cuestionar la legitimidad del Partido Comunista Chino y afectar su operativa, especialmente tras las recientes purgas en el Ejército Popular de Liberación.