Caracas, Venezuela. - Los sismos ocurridos el 24 de junio reavivaron el interés sobre si Venezuela forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región de intensa actividad sísmica. Aunque el país no se ubica directamente en esta zona, su geología lo mantiene en un contexto de riesgo.
El Cinturón de Fuego abarca aproximadamente 40 mil kilómetros alrededor del océano Pacífico, concentrando más del 90% de los terremotos y el 75% de los volcanes activos del mundo. Esta alta actividad es resultado del movimiento tectónico, donde las placas pueden chocar o hundirse unas debajo de otras, generando poderosa energía que, al liberarse, provoca temblores significativos.
A pesar de que Venezuela no se sitúa sobre la costa del océano Pacífico, su ubicación cerca del límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana la convierte en un territorio sísmicamente activo. Las interacciones entre estas placas generan fallas locales capaces de ocasionar sismos notables.
Los sismos en Venezuela del 24 de junio se asocian más a la presión que ejerce la Placa del Caribe sobre la región norte de Sudamérica que a una actividad directa del Cinturón de Fuego. Esta presión puede acumularse en las fallas geológicas y liberarse en forma de movimientos sísmicos.
En contraste, países como Chile, Perú, y México están en el epicentro del Cinturón de Fuego y enfrentan un riesgo mayor de actividad sísmica. Por lo tanto, aunque Venezuela presenta riesgos sísmicos, su conexión con el Cinturón de Fuego es indirecta y más relacionada con su geología local que con la actividad del océano Pacífico.