Monterrey, Nuevo León. - Este 25 de enero se conmemoran 13 años del asesinato de los integrantes de la banda Kombo Kolombia, un suceso que representó uno de los momentos más oscuros en la historia de la música vallenata en México. La violencia en aquel tiempo dejó huellas profundas en el gremio musical de Nuevo León.
En enero de 2013, familiares y amigos denunciaron la desaparición de los músicos tras una presentación privada en la cantina La Carretera, a unos 40 kilómetros de Monterrey. Esa noche, hombres armados irrumpieron en el lugar, secuestrando a 17 personas, incluidos los integrantes del grupo y varios asistentes, como parte de una venganza del crimen organizado.
Un miembro de la banda logró escapar con signos de tortura y pidió ayuda a un ranchero cercano. Su testimonio permitió localizar los cuerpos de los demás integrantes, hallados en una noria en el municipio de Mina. Las víctimas presentaban claros signos de violencia, confirmando la brutalidad del ataque.
Kombo Kolombia había ganado popularidad en solo tres años de trayectoria, con canciones emblemáticas como “La cumbia explosiva” y “Quiero volar”. Su legado fue marcado por su origen en la colonia Independencia, un núcleo del vallenato en México. La expresión “para que aprendan los chamacos” de la banda perdura en la música colombiana, reviviendo su memoria.
En 2014, las autoridades detuvieron a José Isidro Cruz Villarreal, alias “El Pichilo”, señalado como el autor intelectual de la masacre. A 13 años, el caso de Kombo Kolombia continúa siendo un recordatorio de la crueldad del crimen organizado en la búsqueda de la justicia para aquellos que sólo deseaban compartir su pasión por la música.