Monterrey, Nuevo León. - La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Monterrey intensifica el Operativo Rastrillo, una estrategia que busca reducir la incidencia delictiva mediante la identificación y registro biométrico de migrantes en situación de calle. Esta medida responde a un aumento en la violencia y delitos en el primer cuadro de la ciudad.
Durante 2022, aproximadamente 9 mil 700 personas en situación de indigencia fueron retiradas de las calles, de las cuales cerca de 2 mil 670 eran migrantes. De estos, 147 individuos estuvieron relacionados con delitos graves como homicidios y narcotráfico, lo que resalta la necesidad de acciones preventivas.
El comisario Eduardo Sánchez Quiroz explicó que el censo permite crear una base de datos que no existía anteriormente. Desde enero de 2023, se han retirado 3 mil 526 personas para realizar su registro biométrico. Este procedimiento no solo ayuda a identificar a los involucrados en delitos, sino también a quienes pudieran requerir asistencia en casos de accidentes o fallecimientos.
Asimismo, se ha comenzado a identificar patrones de comportamiento delictivo según la nacionalidad de los detenidos. Un alto porcentaje de migrantes vinculados a delitos graves proviene de Honduras, asociados a actos violentos. En contraste, ciudadanos colombianos están frecuentemente ligados a fraudes y venezolanos a robos de vehículos.
La estrategia de seguridad de Monterrey se complementa con una red de comunicación con comerciantes y residentes del centro para recibir reportes sobre comportamientos sospechosos. La policía mantiene un promedio de ocho detenciones mensuales de migrantes relacionados con delitos, y continúa utilizando el registro biométrico como herramienta clave para la identificación y prevención del delito.