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Plomo en sangre afecta a 3 de cada 10 niños en Nuevo León

Un estudio confirma que 3 de cada 10 niños en zonas industriales de Nuevo León presentan plomo en la sangre, afectando su salud.

Un estudio revela la alarmante presencia de plomo entre menores en áreas industriales de Monterrey y San Nicolás.
Foto: Especial

Escobedo, Nuevo León. - Un estudio revela que tres de cada 10 niños en zonas industriales de Monterrey presentan plomo en la sangre, un grave problema de salud pública que afecta el desarrollo infantil. Esta investigación fue realizada por la Secretaría de Salud de Nuevo León, Tec Salud y los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) de Tierra y Libertad.

Las pruebas de sangre se llevaron a cabo en 13 Cendis, entre niños de 0 a 7 años. La directora de estos centros, Guadalupe Rodríguez, destacó que los resultados podrían ser representativos de toda la población infantil regiomontana, señalando que la mayor concentración de casos se encuentra en la zona norponiente de Monterrey y en San Nicolás, donde operan importantes industrias con emisiones de plomo.

El plomo es un metal tóxico que pone en riesgo la salud de los niños, especialmente en su desarrollo cognitivo. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas, niveles elevados de plomo pueden causar retrasos en el desarrollo intelectual y problemas de aprendizaje. De los 1,239 niños que fueron examinados, 329 presentaron niveles de plomo, con 84 casos considerados críticos.

La presencia de plomo en sangre no solo se asocia con la proximidad a industrias contaminantes, como Ternium y Zinc Nacional. La doctora Julieta Rodríguez de Ita, investigadora de Tec Salud, indicó que también se han registrado casos en niños que habitan lejos de estas fuentes de contaminación, sugiriendo que la dispersión del contaminante a través del aire puede ser un factor relevante. Además, se identificaron otros riesgos, como el uso de barro vidriado y pinturas viejas.

Frente a esta situación, la diputada local del PT está impulsando acciones para implementar políticas públicas que aborden la contaminación y protejan la salud infantil. Con este enfoque, se busca proporcionar un diagnóstico claro del problema y establecer medidas preventivas que garanticen un ambiente más seguro para los menores.

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