Apodaca, Nuevo León. - Se cumple un año de los graves derrames provocados por Ternium y Pyosa, que causaron un significativo daño ambiental en la zona metropolitana de Monterrey. Aún no se han aplicado sanciones definitivas ni se han tomado medidas efectivas para prevenir futuros incidentes.
Los derrames ocurrieron el 17 de abril y el 13 de mayo de 2025, cuando Ternium vertió miles de litros de sustancias químicas en los arroyos La Talaverna y Topo Chico. Estas acciones resultaron en la contaminación de extensas áreas, causando la muerte de flora y fauna, así como daños evidentes en el ecosistema local.
Para el caso de Ternium, las autoridades impusieron multas que ascienden a $86.6 millones de pesos, aunque se desconoce si se han hecho efectivas. En contraste, la empresa Pyosa no ha recibido sanciones económicas, más allá de una clausura temporal el día del incidente, lo que representa una falta de responsabilidad ante los daños causados.
La activista ambiental Ivonne Bustos ha señalado la impunidad que se genera en estos casos debido a la inacción de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Críticas han surgido por la falta de acceso a información sobre los incidentes y las acciones correctivas que debieron seguir tras los derrames.
A un año de estos desastres, colectivos y ciudadanos exigen mayor vigilancia sobre las empresas que manejan sustancias tóxicas. También piden transparencia en las sanciones y procesos legales, así como protocolos claros que eviten futuros derrames. La región enfrenta importantes retos ambientales que se complican sin respuestas efectivas.