Ciudad de México, México. - El "súper peso" mexicano ha experimentado una notable apreciación frente al dólar estadounidense, alcanzando su nivel más bajo en años. En enero de 2026, la moneda mexicana cotizó a 17.37 pesos por dólar, un cambio significativo que impacta la economía y la vida cotidiana de los mexicanos.
Este fenómeno se atribuye a diversas fuerzas tanto globales como internas. La debilidad del dólar estadounidense, afectado por tensiones políticas y expectativas de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal, ha influido en la dinámica del mercado. Simultáneamente, el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos atrae a inversionistas, lo que refuerza aún más la demanda por pesos.
Los efectos del fortalecimiento del peso varían entre la población. Por un lado, los consumidores pueden beneficiarse de precios más bajos en productos importados, así como mayores oportunidades para viajar al extranjero. Sin embargo, las familias que dependen de remesas desde Estados Unidos ven un impacto negativo en sus ingresos familiares, ya que un peso más fuerte reduce el valor de esos envíos. Asimismo, los exportadores podrían enfrentar desafíos, ya que sus ingresos en pesos disminuyen si las ventas se realizan en dólares.
La influencia del gobierno actual sobre estos cambios es objeto de debate. Aún cuando se discute el impacto de la Cuarta Transformación (4T), no hay evidencia contundente que demuestre que las políticas gubernamentales hayan sido el principal motor detrás del fortalecimiento del peso. En cambio, factores globales, como la dinámica del dólar y la percepción de estabilidad en la economía mexicana, juegan un papel crucial.
En comparación con otras monedas de América Latina, el peso mexicano comparte tendencias similares, como la apreciación del peso colombiano. Los movimientos económicos a nivel global y los retos que enfrentan las economías emergentes afectan la competitividad y la situación económica en la región, reflejando la complejidad de la situación actual.