Ciudad de México. - La informalidad laboral en México se ha vuelto una salida para muchas mujeres, quienes enfrentan barreras significativas para acceder a empleos formales. Patricia, vagonera en el Metro, compartió su experiencia, resaltando la violencia que ha vivido y la falta de opciones laborales adecuadas.
El trabajo informal ha crecido a pesar de que, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la población ocupada en el país aumentó en 2025. Este crecimiento fue exclusivo para hombres, dejando a las mujeres en un estancamiento laboral que profundiza la brecha de género. Actualmente, la tasa de informalidad para mujeres alcanzó 54.3 por ciento, evidenciando su vulnerabilidad en el mercado laboral.
Patricia decidió ser vagonera para obtener ingresos para su familia, enfrentando riesgos frecuentes de violencia y precariedad económica. Paola Vázquez, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), apunta que las mujeres en la informalidad no carecen de estudios, sino que la necesidad de cuidar a sus familias limita su acceso a empleos formales y seguros.
El déficit de un sistema de cuidados robusto ha exacerbado la desigualdad económica entre géneros. Esto, combinado con la falta de igualdad salarial y horarios flexibles, ha llevado a muchas mujeres a elegir el trabajo informal como única opción viable. Iniciativas como la colectiva Leonas en Manada buscan ofrecer apoyo y recursos a mujeres en la informalidad.
El futuro para las mujeres en el ámbito laboral depende de abordar estas desigualdades y la falta de oportunidades. Crear un entorno más inclusivo y brindar opciones de empleo seguras puede mitigar el aumento del trabajo informal.