México, Ciudad de México. - Durante el primer bimestre de 2026, el país experimentó una caída en el ingreso de remesas, totalizando 9 mil 62 millones de dólares. Esta cifra refleja una disminución anual de 0.5 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Las remesas se ven afectadas en un contexto de políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos, que es el principal origen de estos envíos. Estas políticas han impactado significativamente la dinámica de las transferencias de dinero hacia México, que son esenciales para numerosas familias.
Aunque en febrero se registró un incremento marginal del 0.4 por ciento, sumando 4 mil 468 millones de dólares, este crecimiento no fue suficiente para revertir la tendencia general. Adicionalmente, el número de operaciones cayó en un 4.2 por ciento, alcanzando poco más de 22 millones de transacciones, con un predominio en los envíos electrónicos.
El impacto de las políticas migratorias en Estados Unidos ha generado incertidumbre entre los migrantes, quienes constituyen una fuente de ingresos crucial para millones de familias mexicanas. Actualmente, las remesas representan cerca del 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), destacando su importancia en la economía.
A pesar de la ligera baja en 2026, México sigue siendo uno de los principales receptores de remesas a nivel mundial. En 2025, el país reportó más de 61 mil millones de dólares procedentes de remesas, aunque también fue la primera caída anual tras más de diez años de crecimiento ininterrumpido.
El futuro de las remesas será fundamental para la estabilidad económica de innumerables hogares, especialmente en las regiones con un alto índice de migración hacia Estados Unidos.