Ciudad de México. - Con proyecciones de crecimiento económico del 1.1% para 2026 según Banxico, la situación económica de México genera inquietud entre especialistas. El Banco Mundial estima un crecimiento ligeramente superior, del 1.3%, que contrasta con estimaciones globales más optimistas.
Los indicadores de confianza empresarial han mostrado un retroceso significativo, ubicándose en 46.0 para la construcción, 48.4 en manufactura y 47.4 en comercio. Estos datos reflejan una disminución de 2.7 a 4.4 puntos desde diciembre de 2025 hasta noviembre de 2026. Por su parte, el índice de confianza del consumidor se sitúa en 44.7, evidenciando un descenso de 2.4 puntos.
La incertidumbre económica se atribuye a fallas en las políticas públicas y a un debilitamiento de los pilares democráticos. Un análisis crítico sugiere que la falta de un Poder Judicial independiente y la creciente influencia del gobierno en él dificultan las inversiones a largo plazo. Moody’s ha advertido que Banxico ha perdido credibilidad debido a un relajamiento en su política monetaria.
A lo largo de los últimos años, las políticas estatistas y de gasto en proyectos públicos sin retorno han contribuido al estancamiento. La falta de atención a inversiones productivas en áreas clave, como la salud, incrementa la presión sobre los recursos del gobierno. La posibilidad de una reforma electoral que limite los contrapesos democráticos es considerada un riesgo adicional para el desarrollo futuro del país.
El futuro económico de México dependerá de la reactivación de los pilares democráticos y de una ciudadanía activa que promueva un gobierno responsable y transparente. Es esencial que las instituciones sean fortalecidas para evitar el deterioro de la democracia y asegurar un camino de crecimiento sostenible.