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Dormir mal altera hormonas del hambre, impactando tu peso

Dormir mal altera las hormonas que regulan el hambre, afectando el control del peso, especialmente a partir de los 40 años.

Un descanso inadecuado puede desajustar las hormonas que regulan el apetito y afectar el control del peso, especialmente a partir de los 40.
Cómo el sueño desajusta tus hormonas del hambre y afecta tu peso / Foto: Especial

Ciudad de México, México. - Dormir mal no solo afecta el estado anímico, sino que impacta las hormonas que regulan el apetito. Un sueño reparador es crucial para mantener el equilibrio hormonal y un control adecuado del peso, especialmente en mujeres durante la perimenopausia.

Las alteraciones en el sueño son más comunes con la edad, volviéndose ligero y fragmentado. Esto puede provocar cambios en cómo el cuerpo gestiona la energía y regula el apetito, lo que afecta procesos hormonales fundamentales para una alimentación saludable. La grelina, que estimula el hambre, y la leptina, que indica saciedad, son claves en este asunto.

La falta de sueño provoca un incremento en la grelina y una reducción en la leptina, llevando a un aumento del deseo por comida calórica y un desajuste en las necesidades energéticas del cuerpo. Este fenómeno no se basa en la fuerza de voluntad, sino en un desequilibrio hormonal que induce a buscar más energía.

Además, el cortisol, la hormona del estrés, se eleva con la falta de sueño crónica, favoreciendo la acumulación de grasa abdominal y aumentando el deseo por alimentos ricos en azúcares y grasas. Esto explica la tendencia a antojos tras noches de descanso insuficiente. Estudios recientes, incluyendo uno en Annals of Internal Medicine, han mostrado que dormir menos de seis horas se asocia con un incremento en el consumo calórico y dificultades en la regulación del apetito.

Particularmente después de los 40 años, un metabolismo más lento y una disminución en la masa muscular, sumados al insuficiente descanso, pueden llevar al cuerpo a un modo de "ahorro" energético, lo que favorece el almacenamiento de grasa. Igualmente, la falta de sueño afecta las áreas del cerebro que regulan la toma de decisiones, dificultando la elección de alimentos saludables.

El descanso no puede considerarse un lujo, es fundamental para el metabolismo y el control del peso. Si sientes que tu cuerpo no responde como antes, revisar tus hábitos de sueño podría ser el primer paso para mejorar tu salud.

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