Ciudad de México, México. - La discusión sobre el sistema aeroportuario del Valle de México ha resurgido, casi ocho años después de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Expertos advierten que el sistema actual no ha potenciado el tráfico aéreo ni mejorado la conectividad del país, generando más obstáculos que soluciones.
Los especialistas, incluidos pilotos e ingenieros, sostienen que la integración del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Aeropuerto de Toluca ha fracasado en incrementar el flujo de pasajeros. Las restricciones operativas en el AICM han disminuido la demanda, afectando la competitividad del sector aéreo mexicano.
Los datos son reveladores: el AICM movió 50.3 millones de pasajeros en 2019, pero esa cifra ha caído a aproximadamente 44.5 millones en la actualidad. En comparación, el AIFA solo ha captado 7 millones de usuarios anuales y el aeropuerto de Toluca permanece subutilizado, sin un plan claro para su reactivación.
Durante el foro “Panorama: el Sistema Aeroportuario del Valle de México hoy”, se concluyó que la redistribución del tráfico aéreo no se traduce en una expansión real. La coexistencia de múltiples aeropuertos ha complicado la gestión del espacio aéreo, aumentando el estrés operativo para los controladores aéreos y generando inconvenientes en la coordinación de vuelos.
Expertos insisten en que la propuesta de una única terminal recobrará relevancia. Argumentan que concentrar operaciones permitiría una gestión más eficiente del espacio aéreo y maximizaría la conectividad. Los estudios sobre la ubicación de Texcoco para un aeropuerto internacional han sido reiterados en las últimas cuatro décadas, sugiriendo que esta opción es la más viable.
Ingenieros del NAIM han defendido su diseño, enfatizando que se planificaron soluciones para mitigar el riesgo de inundaciones. A pesar de que el debate sobre la inundación dominó la discusión pública, los expertos afirman que las soluciones técnicas eran adecuadas y comunicadas a las autoridades, cuestionando así la cancelación del proyecto.
Con los desafíos actuales, el sector aeronáutico demanda una revisión técnica seria sobre la infraestructura aeroportuaria mexicana, planteando que revivir el debate sobre Texcoco es una necesidad urgente más que un ejercicio político.