Santo Domingo, República Dominicana. - Las pérdidas eléctricas en las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDEs) continúan siendo un tema crítico en la agenda nacional. Recientemente, se discutieron las causas del problema y la necesidad de un enfoque más efectivo en la gestión y facturación del servicio eléctrico.
Un factor clave en esta problemática es la falta de medición adecuada, que se traduce en suministros sin medidor. Esto permite que algunos usuarios aumenten su consumo sin afrontar costos adecuados, lo que desincentiva el ahorro energético. Los expertos resaltaron que las tarifas fijas no reflejan el uso efectivo de la electricidad, dificultando la implementación de políticas de ahorro.
El historial muestra que, con estrategias efectivas como la penalización del fraude eléctrico y la instalación de medidores prepagos, se han logrado reducir pérdidas significativas sin necesidad de grandes inversiones. Estas experiencias demuestran que una gestión eficaz puede resolver problemas que, de otro modo, se convierten en cargas fiscales.
Las pérdidas eléctricas se traducen en un costo que el Estado cubre a través de transferencias, convirtiendo un desafío operativo en un compromiso fiscal. Este subsidio, lejos de ser una solución focalizada, se vuelve un recurso general que resta dinero de otras políticas sociales necesarias. Además, en un entorno de presión fiscal, la reducción de estos subsidios es políticamente compleja, limitando la capacidad del Estado para abordar otras áreas prioritarias.
La sostenibilidad fiscal del país se ve amenazada mientras se mantengan niveles altos de pérdidas eléctricas. Un subsidio efectivo debe estar basado en decisiones claras y medibles, no en ineficiencias donde los ciudadanos terminan cargando con los costos. La discusión sobre las pérdidas eléctricas debe incluir sus implicaciones fiscales para avanzar hacia soluciones viables.