Lima, Perú. - A pesar de la crisis política en las últimas décadas, el desempeño económico de Perú se mantiene sólido debido a la autonomía del sector privado y a un manejo macroeconómico responsable. Analistas destacan que el distanciamiento del sector privado de la política ha permitido que continúen sus operaciones sin depender de decisiones gubernamentales.
La independencia del Banco Central de Reserva de Perú, junto con una política fiscal prudente, ha sido crucial para estabilizar la economía. A pesar de un Congreso y Ejecutivo en declive, las instituciones peruanas han cumplido con sus metas fiscales, ayudando a minimizar el impacto de la incertidumbre política en el crecimiento económico.
Julio Velarde, presidente del Banco Central, ha sido fundamental en la contención de la inflación, con una meta estable de inflación cercana al 1.5% para 2025. Este enfoque ha surgido como respuesta a la hiperinflación que afectó al país en 1990, donde la experiencia vivida impulsó la implementación de políticas responsables que ahora son valoradas por la sociedad peruana.
El consenso político que surgió durante años ha permitido que las directrices económicas se mantengan a pesar de la inestabilidad. Sin embargo, Velarde advierte que la polarización política influye en el crecimiento, que ha disminuido de un 6% a poco más del 2% en la actualidad. Se estima que Perú alcanzará un crecimiento del 3.5% en 2025, impulsado por la demanda de minerales como el cobre y la plata.
A pesar de sus logros, la inestabilidad política en Perú plantea riesgos para el futuro económico. Velarde enfatiza que, aunque la economía ha sido resistente, los desafíos políticos podrían tener efectos severos si persisten a largo plazo.