Caracas, Venezuela. - La petrolera española Repsol reanudó el envío de cargamentos de crudo venezolano hacia sus refinerías, gracias a un permiso especial otorgado por Estados Unidos. Este permiso no es una licencia completa, sino una medida para que Repsol cobre en especie las deudas acumuladas por Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Desde la empresa se manifestó que, aunque este avance es significativo, toda decisión sobre nuevos proyectos en Venezuela se analiza con suma cautela. Esto se debe, en gran parte, a las advertencias del fondo BlackRock, que es uno de los principales accionistas institucionales en Repsol y que mantiene preocupaciones sobre la situación del país.
A pesar del buen desempeño financiero de Venezuela, con precios de bonos alcanzando niveles máximos desde 2017, persisten dudas sobre el control estadounidense sobre el crudo. Venezuela estabilizó su producción en aproximadamente un millón de barriles diarios, un notable aumento desde los 500,000 barriles registrados tras la implementación de sanciones en 2020, aunque aún lejos del pico de 3 millones de barriles alcanzado hace dos décadas.
Repsol enfrenta el desafío de la falta de seguridad jurídica en el país. La reciente reforma a la ley de hidrocarburos marca un cambio drástico en el marco petrolero nacional, permitiendo que privados exporten crudo, pero la presencia activa de altos funcionarios del chavismo complican cualquier nueva inversión. Esto genera el temor de que cualquier fuerte inversión que efectúe Repsol se destine a otros mercados, sin intentos de apaciguar a la Casa Blanca.
Por su parte, BlackRock ha expresado preocupación por la falta de transparencia en los contratos con PDVSA, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre, a pesar de las reformas impulsadas por el gobierno de Nicolás Maduro. La situación actual podría limitar el optimismo inicial de Repsol sobre los negocios en el país.