Ciudad de México. - Ayer se inició formalmente la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), marcando un momento crucial para el comercio en la región. Esta etapa involucra incertidumbres que México no puede pasar por alto.
Los equipos negociadores, liderados por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y su contraparte estadounidense, Jamieson Greer, han comenzado un proceso extenso y complejo. La revisión no solo evaluará el rendimiento del tratado, sino que también discutirá el futuro de la integración regional en un contexto internacional complicado.
Canadá y Estados Unidos han estado realizando consultas públicas durante meses, involucrando a empresas y ciudadanos. Mientras tanto, el proceso en México fue menos visible y más centralizado, lo que podría influir en la defensa de los intereses mexicanos frente a contrapartes mejor preparadas.
Sectores clave como el automotriz y el agrícola han expresado preocupaciones sobre reglas de origen y subsidios. El T-MEC no se considera solo un acuerdo comercial, sino también una pieza vital de la política industrial y geopolítica del continente, con implicaciones económicas profundas.
A pesar de que la revisión formal se prevé para julio de 2026, el proceso ya está en marcha y afectará el tono de las negociaciones futuras. La evolución de estos diálogos determinará si el T-MEC se mantendrá sin cambios, se renegociará considerablemente o enfrentará revisiones anuales que generen incertidumbre en los mercados.