Ciudad de México, México. - La posibilidad de que Estados Unidos se retire del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) plantea serias preocupaciones para las economías de México y Canadá. Este movimiento, considerado poco probable por expertos, podría resultar en la pérdida significativa de beneficios comerciales, afectando alrededor del 6% del PIB de ambas naciones.
Las exportaciones de productos mexicanos y canadienses a Estados Unidos enfrentarían una drástica reducción si se eliminan las exenciones arancelarias actualmente vigentes. La caída del peso refleja una preocupación palpable en los mercados por las repercusiones que tendría una ruptura en el acuerdo. Analistas sostienen que, aunque Trump ha expresado su descontento, es poco probable que se concrete esta salida debido al nivel de integración económica existente entre los tres países.
Los especialistas han señalado que la administración de Trump podría buscar negociar excepciones para sectores claves, como la industria automotriz y la energía, en lugar de una ruptura total. Las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá han sido complicadas, mientras que la relación con México se ha fortalecido, gracias a la colaboración pragmática de la presidenta Claudia Sheinbaum. Este enfoque ha permitido a México mantener aranceles relativamente bajos y una relación bilateral más positiva.
El T-MEC no solo proporciona tarifas preferenciales, sino que también establece un marco crucial para la competitividad de la región. Aunque la salida del T-MEC conllevaría un proceso largo y complicado, su posible impacto en las relaciones comerciales podría llevar a los países a buscar soluciones que mantengan el acceso preferencial al mercado estadounidense.
La situación actual sugiere que, en lugar de una salida abrupta, se podrían presentar solicitudes de concesiones por parte de Estados Unidos, especialmente en áreas como las reglas de origen, vitales para mantener la competitividad en el comercio entre las naciones.