Ciudad de México. - En un contexto nacional de ajustes laborales, la Ciudad de México presenta un modelo económico que combina salud de alta especialidad y hospitalidad. El turismo médico, respaldado por más de 26 mil estancias turísticas activas, no solo mejora la infraestructura de atención, sino que también genera 66 mil 800 empleos y un impacto de 22 mil millones de pesos en la economía local.
A nivel nacional, en enero se reportó una reducción de 8,104 empleos formales y la baja de 5,800 registros patronales. Sin embargo, en la capital, el sector relacionado con servicios médicos y alojamiento mantiene su dinamismo, logrando un equilibrio entre la oferta y la demanda sin afectar el mercado habitacional.
El turismo médico incluye a personas que viajan para recibir atención especializada, cirugías o tratamientos. Según las Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares del INEGI, México cuenta con 2,747 establecimientos privados y 35,400 camas, de las cuales la Ciudad de México concentra el 13.5%, posicionándose entre las entidades con mayor capacidad hospitalaria del país.
Este ecosistema se complementa con instituciones públicas de alta especialidad, como el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez y el Instituto Nacional de Cancerología. Cerca del 50% de los servicios ambulatorios privados se destinan a consultas externas especializadas, reflejando una demanda sostenida de servicios de salud.
Un estudio del Council for Medical Tourism México estima que la calidad y accesibilidad de los servicios médicos son factores clave que posicionan a México como un centro estratégico en el turismo médico. La hospitalidad comunitaria, con más de 26 mil estancias, impacta positivamente el empleo y las economías locales al ofrecer alojamientos a pacientes y sus familiares.
Ángel Torres, fundador de Todos Somos Anfitriones, destaca la importancia de la hospitalidad en momentos difíciles, subrayando que va más allá de ofrecer alojamiento. Este modelo de integración entre salud y hospitalidad podría, además, ser un amortiguador durante periodos de desaceleración económica.