Monterrey, Nuevo León. - La tensión geopolítica generada por el conflicto en Irán ha intensificado la volatilidad en los mercados financieros. La reacción a la alerta de nuevas disrupciones en las cadenas de suministro ha llevado a pérdidas tanto en la Bolsa Mexicana de Valores como en la divisa mexicana.
El inicio de una ofensiva militar coordinada entre Estados Unidos e Israel contra Irán, junto a la participación de Qatar, Bahréin y Omán, ha desestabilizado el mercado mexicano. A pesar de que el peso se mantenía alrededor de 17 unidades por dólar, ha reportado una caída del 2.36% en cuatro días, cotizándose ahora en 17.50 pesos por dólar.
El dólar, medido por el índice DXY, ha alcanzado un máximo de seis semanas, estableciéndose como un refugio para inversionistas, mientras que el principal índice de la Bolsa, el S&P/BMV IPyC, se ha ajustado en -5.1%, recortando su rendimiento acumulado a 4.4% desde el 11.0% registrado en febrero.
Analistas de Monex sugieren que, a pesar de la caótica situación, el atractivo de los mercados emergentes podría mitigar la severidad de la crisis. Recordemos que la Bolsa había mostrado resultados positivos a inicios de año, alcanzando máximos históricos, pero las recientes declaraciones del presidente Donald Trump han generado una mayor aversión al riesgo entre los inversionistas.
A medida que el conflicto persiste, se pronostica que el impacto en los costos energéticos y las interrupciones logísticas crecerán, agravando el clima de desconfianza. En Estados Unidos, las expectativas de un repunte inflacionario han llevado a ajustes en las tasas de interés, aumentando los rendimientos de los bonos del Tesoro.
Las presiones inflacionarias también afectan a México. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha anunciado que activará un esquema de compensación al IEPS si los precios energéticos se incrementan significativamente. La situación actual plantea serios desafíos económicos en el horizonte próximo.