San Cristóbal, República Dominicana. - La actividad de extracción de agregados en Nigua, particularmente en la mina Aremax, ha sido cuestionada por incidentes trágicos como el colapso que cobró la vida de Eloy Peña. Mientras algunos trabajadores han enfrentado derrumbes, otros han sobrevivido y continúan en esta labor esencial para la construcción.
Recientemente, una serie de accidentes ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad en las minas de la zona. Sin embargo, los propietarios de las minas en San Gregorio de Nigua aseguran cumplir con protocolos de seguridad y tienen los permisos ambientales necesarios para operar. La supervisión constante es un elemento clave para mantener la seguridad en un entorno que puede volverse peligroso.
Santos Meléndez, administrador de la mina "Transporte y servicio Meléndez en subdivisión de agregados", destaca que su empresa opera con estrictos protocolos de seguridad y que los trabajadores están equipados con protección adecuada. Meléndez enfatiza que desde que inició operaciones en su nueva ubicación, no se han registrado derrumbes, gracias a la atención constante a la seguridad de los trabajadores.
Los trabajadores de la mina, como Martín Florentino, operador de retroexcavadora, comparten experiencias sobre la importancia de la capacitación. Afirman que el conocimiento en el manejo de equipos pesados es vital para prevenir accidentes. Además, se resalta que el uso de equipos bien mantenidos también contribuye a la seguridad en la operación.
La remuneración de los trabajadores varía según la función, y los operadores de retroexcavadoras, por ejemplo, reciben entre 350 y 450 pesos por hora. A pesar de los riesgos asociados con esta labor, muchos trabajadores confían en los protocolos de seguridad y se comprometen a seguir laborando en la extracción de materiales cruciales para la construcción en el país.