Ciudad de México, México. - En el país, el 70% de los homicidios dolosos se cometen con armas de fuego obtenidas de manera ilegal, a pesar de contar con estrictas regulaciones para la compra legal de armamento. Este fenómeno genera una alarmante paradoja en la seguridad mexicana.
La Fábrica de Armas Mendoza es la única empresa autorizada para fabricar armas en México, permitiendo su venta únicamente al Ejército Mexicano. Cualquier intento de adquirir un arma por parte de particulares enfrenta rigurosos controles por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que convierte el proceso en casi inaccesible.
Cada año, se estima que aproximadamente 20 mil armas ilícitas ingresan al territorio nacional desde diversos países. Sergio Aguayo, investigador del Colegio de México, menciona que entre 2005 y la actualidad han cruzado al menos 4 millones de armas ilegales provenientes de Estados Unidos y otros países. Estos armamentos incluyen rifles de asalto y plataformas sofisticadas para grupos criminales.
A pesar de esta problemática, el mercado negro florece. En áreas conocidas como La Merced y Tepito en la Ciudad de México, es posible adquirir armamento sin grandes complicaciones. Aguayo denuncia que la venta ilegal ocurre a plena luz del día, evidenciando la ineficacia de las medidas de control actuales.
La situación plantea retos significativos para las autoridades, dado que el mercado negro continúa abasteciendo a los criminales mientras que la producción nacional queda restringida a instituciones militares. Las políticas de control de armas parecen insuficientes frente a esta crisis de seguridad.