Mérida, Yucatán. - La Península de Yucatán enfrenta un aumento de la narcoviolencia, con hechos de violencia en Quintana Roo, Yucatán y Campeche. Esta situación ha provocado un reforzamiento de medidas de seguridad en respuesta a ataques armados y amenazas a autoridades.
En Quintana Roo, el centro-sur del estado fue escenario de disturbios y bloqueos, que se relacionan con un operativo policial que resultó en la detención de Shadani Lorena “N”, un objetivo prioritario vinculado a actividades delictivas. Los bloqueos en Chunhuhub y otras localidades incluyen la interrupción de accesos y el uso de vehículos incendiados, generando un clima de tensión en la región.
El sur de Quintana Roo, particularmente el municipio de Bacalar, se ha convertido en epicentro de la violencia. Antecedentes recientes incluyen asesinatos y el desplazamiento de familias, generando preocupación por el control territorial por parte de grupos criminales. Las condiciones geográficas del área han sido utilizadas históricamente por estas organizaciones, facilitando el uso de pistas antiguas y rutas de trasiego.
En Yucatán, un ataque armado en Dzilam González dejó tres muertos, incluyendo a un menor. Las investigaciones han vinculado los hechos con disputas por tierras, y se han realizado varias detenciones en conexión con el ataque. Autoridades locales están indagando sobre posibles lazos con criminales de otras regiones del país.
Campeche también enfrenta desafíos significativos, con la difusión de un video de amenazas hacia autoridades penitenciarias. La atención se ha centrado en la seguridad del personal del Centro de Readaptación Social de San Francisco Kobén, mientras se investigan las autenticidades e intenciones detrás de estas amenazas.