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Secuestros en Sinaloa: cinco personas en Ahome y cuatro en Mazatlán

La ola de secuestros en Sinaloa aumenta la preocupación entre la población; cinco desaparecidos en Ahome y cuatro en Mazatlán.

La ola de desapariciones en Sinaloa genera preocupación en la población y las autoridades se encuentran en busca de los responsables.
Familiares de personas desaparecidas y activistas, al marchar el lunes pasado por calles de Mazatlán para visibilizar las desapariciones en la ciudad / Foto: Especial

Ahome, Sinaloa. - Este fin de semana, cinco personas fueron secuestradas en la carretera Los Mochis-Ahome, un incidente que se suma a la reciente desaparición de cuatro turistas en Mazatlán. El aumento de estos crímenes ha alarmado a la comunidad local y a las autoridades.

Las víctimas del secuestro en Ahome incluían a dos hermanos y un padre con su hijo, quienes fueron interceptados mientras viajaban en automóvil. La liberación de una mujer, quien también fue secuestrada y mostraba signos de tortura, ha intensificado la angustia entre los familiares. Los cinco desaparecidos han sido identificados, incluyendo a Luis Ramón Flores Ceballos, de 38 años, y su hijo Luis Armando Flores Vallejo, de 19.

La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa ha emitido fichas para obtener información sobre la ubicación de los secuestrados. Según informes, se han documentado un total de 19 desapariciones en Sinaloa durante este mes, lo que representa casi dos casos diarios. Las autoridades están buscando conexiones entre estos incidentes, especialmente el caso de los turistas desaparecidos en Mazatlán.

En Mazatlán, la preocupación aumentó después de que cuatro turistas de Estado de México desaparecieron mientras disfrutaban de sus vacaciones. Las autoridades están colaborando para encontrar a los desaparecidos, pero hasta ahora no se ha confirmado su paradero. Las familias están en el centro de esta crisis, clamando por respuestas y mayor seguridad en la región.

La situación de inseguridad en Sinaloa se agudiza desde el secuestro de diez mineros en Concordia a finales de enero. Los funcionarios locales buscan estrategias para combatir este fenómeno, mientras la población demanda acción para frenar la ola de violencia.

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