Ciudad de México, México. - La escalada del conflicto en Irán mantiene en alerta al equipo económico de Claudia Sheinbaum, quien estima que la guerra no se extenderá más de cuatro semanas. Este plazo busca limitar los impactos fiscales e inflacionarios en el país.
Tras el estallido de la guerra, los precios del crudo han experimentado un aumento superior al 6%. Edgar Amador, secretario de Hacienda, y Altagracia Gómez han mantenido conversaciones con Scott Bessent, titular del Tesoro de Estados Unidos, para evaluar los escenarios que surgen del conflicto en Medio Oriente.
Amador considera que la guerra podría resolverse rápidamente, si no hay ataques a instalaciones petroleras ni disrupciones en el Estrecho de Ormuz. Resaltó la necesidad de evitar que el precio del crudo alcance cifras peligrosas, ya que podría superar los 130 dólares, muy por encima del presupuesto mexicano estimado en 54.9 dólares por barril.
La situación genera riesgos en varios frentes para el Gobierno mexicano, especialmente en lo fiscal y en el abastecimiento energético. Claudia Sheinbaum ha advertido que se activará el estímulo al IEPS en gasolinas si las presiones en los precios del petróleo se intensifican. Sin embargo, esta decisión puede reducir los ingresos a la hacienda pública e impactar en el crecimiento económico.
El panorama también afecta la importación de gas natural, dado que Estados Unidos podría priorizar sus exportaciones marítimas en lugar de las por ducto, lo que complicaría aún más la situación energética de México. A medida que el conflicto se desarrolla, la gestión de los recursos energéticos se convierte en un desafío crucial para el gobierno.