Chihuahua, México. - La muerte de dos agentes de la CIA en un accidente automovilístico tras un operativo antidrogas ha encendido críticas y sospechas sobre la intervención estadounidense en el país. Este incidente ha suscitado un debate sobre la autorización y el alcance de tales acciones en suelo mexicano.
Los agentes fallecieron junto a dos miembros de la fiscalía estatal cuando su vehículo se salió de la carretera en las montañas entre Chihuahua y Sinaloa. La Secretaría de Defensa de México afirma que no había conocimiento oficial de su participación en operativos. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha enfatizado que la colaboración con agencias estadounidenses debe ser aprobada por el gobierno federal.
Sheinbaum declaró que se están considerando sanciones contra el gobierno de Chihuahua por permitir la presencia de estos agentes sin la debida autorización. Este suceso ha generado una reacción de la Casa Blanca, donde la portavoz Karoline Leavitt pidió comprensión a la presidenta mexicana en medio de la lucha contra el tráfico de drogas.
Históricamente, la presencia de la CIA en México ha sido fuente de controversia, vinculada a operaciones secretas y desconfianza por parte del gobierno mexicano. Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, se implementaron restricciones para asegurar que cualquier acción por parte de agentes extranjeros tuviera transparencia. Sin embargo, el incidente reciente revive inquietudes sobre el protocolo de seguridad.
La confusión persiste. César Jaúregui, fiscal de Chihuahua, inicialmente indicó que los agentes estaban involucrados en la operación de desmantelamiento de un laboratorio de drogas, pero luego se retractó. Esta falta de claridad ha llevado al Senado mexicano a solicitar una explicación a la gobernadora del estado, María Eugenia ‘Maru’ Campos, sobre los sucesos que rodearon el accidente.