Mérida, Yucatán. - Representantes de comunidades mayas se unieron en Mérida para alzar la voz en defensa del agua, la tierra y la autonomía. Denunciaron el despojo y las afectaciones a su territorio causadas por proyectos inmobiliarios y agroindustriales que se ejecutan sin consulta previa a los pueblos originarios.
Los delegados de Ixil, Kinchil, Santa María Chí y Molas, junto con la Fundación Yansa, expusieron diferentes casos, incluido un proceso legal iniciado en Santa María Chí contra la “Granja Porcícola Santa María”. También citaron el proyecto Ciudad Maderas, envuelto en un amparo por 27 millones de pesos y los desarrollos ligados al Grupo Ceiba Inmobiliaria, acusados de privilegiar intereses empresariales.
Wilberth Nahuat Puc, comisario de Santa María Chí, resaltó la importancia de su lucha, afirmando que han pasado cinco meses organizándose y que ya tienen proyectos con beneficios tangibles para la comunidad. Describió que las empresas involucradas parecen enfocarse únicamente en su propio interés, ignorando las necesidades del pueblo.
Además, Gregoria del Rosario Dzul, representante del consejo comunitario de Kinchil, expresó que la zona ha sufrido daños significativos, como la destrucción de estructuras antiguas y el entierro de pozos. Se mencionó la implicación de la empresa Crio y de Juan Góngora en procesos que han desencadenado controversias legales y ambientales.
Las comunidades subrayaron que su lucha es a nivel jurídico y organizativo. Utilizan amparos y denuncias formales para ejercer su derecho de defender el territorio mediante mecanismos institucionales, buscando así proteger su identidad cultural y los recursos naturales.