Progreso, Yucatán. - La reunión reciente del partido Morena ha dejado en evidencia las divisiones internas y la lucha por la candidatura en Progreso. Los aspirantes creen que la disputa se definirá a través de confrontaciones políticas, no de consenso.
Carlos Castillo Pérez, diputado federal, presidió la reunión donde las tensiones se hicieron palpables. Los participantes manifestaron su deseo de mantener sus aspiraciones, mientras que algunos se sienten legitimados para heredar la candidatura, a pesar de que varios enfrentan complicaciones en sus respectivas trayectorias políticas.
Lila Frías Castillo enfrenta críticas tanto externas como internas. Su falta de conexión con la comunidad en Progreso y su pasado priista suscitan desconfianza entre la base obradorista, afectando sus posibilidades. Otros consideran que su creciente popularidad depende más del apoyo organizacional que del respaldo ciudadano.
Por otro lado, María Esther Magadán y Esaú Velázquez también son objeto de debate. Magadán ha recibido cuestionamientos sobre su capacidad para competir efectivamente, mientras que la insistencia de Velázquez en buscar la candidatura ha sido vista como una estrategia poco viable, en vez de un esfuerzo genuino por servir a la comunidad.
La sensación general es que la reunión no logró aplacar la incertidumbre en el partido. La etapa temprana de conflictos internos en Morena en Progreso se perfila como una realidad creciente en el contexto político actual.
En Yucatán, la decisión sobre la reestructuración del calendario escolar generó un lío en la Secretaría de Educación bajo la dirección de Juan Balam Várguez, con anuncios contradictorios desde la SEP de Mario Delgado Carrillo. Este episodio destaca la falta de coordinación entre las instituciones y causó nerviosismo entre padres y docentes que esperaban un anuncio definitivo.
El entorno se complica aún más para Morena, ya que su diputado Jorge Sánchez Reyes se enfrenta a un reto electoral en Torreón, un bastión del PRI, donde las expectativas no son favorables. Mientras tanto, la estrategia de acercamiento de Rogerio Castro Vázquez no tuvo la respuesta esperada, evidenciando el rechazo hacia sus acciones.