Culiacán, Sinaloa. - La reciente captura de Ismael “El Mayo” Zambada ha reavivado el debate en México sobre la posible participación de Estados Unidos en su arresto. Este evento se produjo el 25 de julio de 2024 y estuvo marcado por la controversia en torno al avión utilizado para su traslado hacia territorio estadounidense, ahora expuesto en un museo como una especie de trofeo de la acción del FBI.
Durante una conferencia, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum cuestionó la veracidad de las afirmaciones del exembajador estadounidense Ken Salazar, quien había declarado que no hubo implicación de su país en las operaciones en México. Sheinbaum preguntó repetidamente quién había mentido, dejando entrever la posibilidad de acciones legales contra el exdiplomático si se confirmara su participación en el caso.
El arresto de Zambada desató un caos en el Cártel de Sinaloa, generando una guerra entre facciones. A sus 76 años, el líder del cártel enfrenta serios problemas de salud y ha aceptado la cadena perpetua a cambio de no exponer a testigos en un juicio. En su declaración, Zambada ha sostenido que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, quien también ha sido detenido recientemente.
El trasfondo de esta situación radica en la relación tensa entre México y Estados Unidos, donde han surgido interrogantes sobre las acciones encubiertas en territorio mexicano. La administración de Sheinbaum ha continuado defendiendo la soberanía del país, aunque se han reportado incidentes que sugieren la presencia de agentes estadounidenses operando en México.
La presidenta reafirmó su compromiso de mantener buenas relaciones con Estados Unidos, pero subrayó que ello no implica ceder en la defensa de la soberanía nacional. Este incidente representa no solo un desafío para la política interna de México, sino también una delicada interacción con las autoridades estadounidenses.