Ciudad de México. - El sistema educativo mexicano se encuentra en una crisis sin precedentes, enfrentando un cierre de ciclo escolar 2025-2026 marcado por el rezago académico. Los análisis indican una pérdida equivalente a dos años de escolaridad, afectando la adquisición de competencias en lectura y matemáticas, esenciales para competir en el mercado global.
La organización Educación con Rumbo ha advertido que "estamos perdiendo una generación". México cerró el año anterior enfrentando la mayor crisis educativa de su historia. El informe Pulso Educativo muestra que la falta de mecanismos de exigencia y un enfoque pedagógico ineficaz han generado un desajuste entre los certificados académicos y las habilidades reales de los estudiantes.
Aproximadamente 70% de los alumnos carecen de comprensión lectora, mientras que alrededor de 3 millones de jóvenes han abandonado la educación superior en los últimos años. Simultáneamente, solo el 29% de las primarias públicas cuentan con acceso a internet pedagógico, lo que amplía la brecha digital que afecta a las nuevas generaciones.
La desaparición de organismos evaluadores ha llevado a un escenario donde el país "educa a ciegas", según Eduardo Backhoff Escudero. Sin diagnósticos claros, resulta difícil implementar políticas públicas efectivas. Análisis de la OCDE indican que la educación básica está en su peor nivel en una década, obstaculizando la capacidad de los nuevos materiales pedagógicos y métodos de enseñanza.
El colapso en la comprensión lectora ha generado un retroceso en el aprendizaje crítico, acusando la eliminación de materias fundamentales. Datos de la Universidad Panamericana revelan que 70% de los niños enfrentan problemas para procesar textos básicos. Además, la crisis de deserción en el nivel superior resalta las deficiencias del sistema, que ya no funciona como un igualador de oportunidades.
Las inquietudes del sector empresarial son crecientes, ya que la falta de habilidades críticas y técnicas demanda un mercado laboral que no se satisface con la formación actual. La crisis educativa en México no solo pone en riesgo a la juventud, sino que también amenaza el desarrollo económico del país en un entorno cada vez más competitivo.