Tequila, Jalisco. - La detención de Diego Rivera, alcalde de Tequila, ha generado un revuelo dentro de su partido, Morena. Rivera, quien había sido defendido por sus compañeros hasta hace poco, enfrenta acusaciones que comprometen su gestión. Esta situación pone de manifiesto las complicaciones políticas que actualmente enfrenta el estado.
Recientemente, el alcalde había impulsado una polémica medida para aumentar el cobro del predial, que lo llevó a un enfrentamiento con la conocida tequilera José Cuervo. De acuerdo con fuentes cercanas, exigía el pago de 60 millones de pesos, lo que suscitó la oposición no solo de la empresa, sino también de sectores de la población que ven como excesivo el cobro propuesto.
Su detención ha dejado en una situación complicada a varios líderes de Morena, que respaldaban la gestión de Rivera. Desde el senador Carlos Lomelí hasta la presidenta estatal del partido, Erika Pérez, todos se mostraban solidarios con el alcalde, a pesar de su autoritarismo. Este caso ilustra el impacto que la corrupción y las malas decisiones pueden tener en la política local.
Mientras tanto, en otras partes de México, los funcionarios también enfrentan amenazas serias. Un alarmante fenómeno está ocurriendo en Puebla, donde la presidenta municipal de Ayotoxco, Alicia Guerrero, fue atacada a tiros. Aunque salió ilesa, este incidente subraya la creciente inseguridad que enfrentan los ediles en el país.
La situación de los alcaldes, como se ha evidenciado, los pone en riesgo constante. La necesidad de escoltas para muchos de ellos enfatiza la fragilidad de la seguridad en los niveles más bajos del gobierno. El entorno político actual sigue deteriorándose, y los cambios en la administración son cada vez más urgentes.