Guadalajara, Jalisco. - El Segundo Diálogo Nacional por la Paz finalizó con la exhortación de monseñor Ramón Castro Castro, presidente del Episcopado Mexicano, a reconocer la paz como una responsabilidad histórica que exige compromiso y acción coherente. En su cierre, enfatizó que la paz no se improvisa, sino que se construye de manera consciente.
Durante el evento realizado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, monseñor Castro recordó que la paz solo puede lograrse en un entorno donde prevalezcan la justicia y la verdad. Esta necesidad de un enfoque integral es vital frente a la creciente violencia que afecta a diversas comunidades en México.
El líder religioso destacó la importancia de centrar los esfuerzos en las víctimas de la violencia, sugiriendo que su dolor debe servir como el criterio ético que guíe las acciones hacia la paz. La participación de la ciudadanía en estos procesos es fundamental para construir la reconciliación y alcanzar una convivencia armónica entre los distintos sectores της sociedad.
Además, monseñor Castro subrayó que la construcción de la paz requiere un enfoque metódico que incluya la escucha activa, el discernimiento conjunto y la responsabilidad compartida. No se trata de soluciones rápidas, sino de establecer procesos sostenibles que fomenten la esperanza y el compromiso a largo plazo.
A medida que se cierran estos diálogos, Castro hizo un llamado directo a regresar a los territorios impactados, asegurar que no se aparten la mirada de los conflictos y continuar el camino hacia la paz de manera colectiva. La invitación a actuar unida en la búsqueda de la paz resuena en un contexto nacional marcado por distintos niveles de violencia, lo que subraya la urgencia de la tarea.