San Pedro Garza García, Nuevo León. - La ejecución de Sergio Carmona Angulo, un empresario ligado al huachicol, resurge en el debate político tras la publicación del libro "Ni Venganza ni Perdón". Carmona fue asesinado en noviembre de 2021 en su barbería, una acción que ha sido calificada como un "silenciamiento" que involucra a múltiples actores políticos.
A lo largo de su vida, Carmona fue identificado como un financista clave de Morena, el partido en el poder, utilizando recursos ilícitos para impulsar campañas electorales en varios estados. Su papel como operador del huachicol le permitió aumentar su visibilidad, lo que, según informes, llevó a su incorporación en investigaciones por parte del FBI y la DEA. En medio de estas presiones, su relación con funcionarios cercanos al presidente Andrés Manuel López Obrador ha generado controversia.
La investigación sobre su asesinato ha revelado tres líneas de indagación: conflictos con socios en negocios ilegales, rivalidades políticas, y la posibilidad de que buscara revelar información perjudicial. La intervención de agencias estadounidenses y la cercanía de Carmona con figuras políticas han hecho que el caso mantenga su relevancia mediática, mientras que la Fiscalía de Nuevo León continúa apuntando a diversas pistas sobre los motivos detrás de su muerte.
Además, la trayectoria de Carmona, un empresario que inició como abogado lejos de la delincuencia, muestra cómo la presión y la ambición pueden llevar a una rápida escalada en el crimen organizado. Su historia plantea interrogantes sobre la relación entre política y crimen en México, reflejando la complejidad del fenómeno del huachicol que ha sido una constante en la administración actual.
A medida que se siguen revelando nuevos detalles sobre este caso, es probable que la atención mediática y pública no disminuya, manteniendo a la opinión pública alerta sobre las conexiones entre el crimen organizado y el entorno político en el país.