San Pedro, Guerrero. - Decenas de familias indígenas de la Montaña de Guerrero llegaron a la Ciudad de México tras un viaje de tres días, con la esperanza de ser escuchadas. Sin embargo, se encontraron con un Palacio Legislativo vacío y puertas cerradas, mientras reclamaban una carretera necesaria para salvar vidas.
La situación actual en la región es crítica. Muchos de los habitantes, que viajaron con huaraches desgastados, expusieron una realidad marcada por la falta de infraestructura básica. Elvira García Rodríguez, pobladora de uno de los municipios más empobrecidos, instó al gobierno a dejar de usar el discurso sobre los pobres sin ofrecer soluciones reales a las comunidades indígenas.
Una carretera de 72 kilómetros es la única forma de conectar a más de 56 comunidades que están aisladas. Marina Alejo González, de Calpanapa, compartió que la falta de vías de acceso está costando vidas. Desde 2018, la ausencia de médicos ha repercutido en la salud de las mujeres embarazadas y los niños, quienes enfrentan el riesgo de no recibir atención médica a tiempo.
La indignación aumentó entre los manifestantes al ver la ausencia de los legisladores en un día hábil. Rutilo Aparicio Ruiz cuestionó la ética de los diputados y su compromiso con las problemáticas que viven las comunidades. Las familias mixtecas, sin respuestas, se preparan para pernoctar a las puertas de San Lázaro, esperando una mesa de diálogo con autoridades federales.
La situación puede ser un llamado de atención para que los representantes asuman la responsabilidad de atender y visibilizar la difícil realidad de las comunidades indígenas que claman por ser escuchadas y apoyadas en su lucha por supervivencia.