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Fentanilo y narcoterrorismo: un desafío binacional

La crisis del fentanilo exige colaboración entre México y EE. UU. para desmantelar redes criminales y disminuir las muertes por sobredosis.

La colaboración entre México y Estados Unidos es crucial para enfrentar la crisis del fentanilo.
Foto: Especial

Washington, D.C. - En la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), se abordó el narcoterrorismo y la crisis del fentanilo, destacando la necesidad de una colaboración entre México y Estados Unidos. La reunión contó con la presencia de representantes de distintos partidos y la reciente zar antidrogas de EE. UU., Sara Carter.

El tráfico de fentanilo se alimenta de un vínculo triangular entre China, México y Estados Unidos. China provee los insumos esenciales, México se encarga de la producción y Estados Unidos se convierte en el principal mercado consumidor. Este ciclo permite que el dinero generado por el fentanilo sea lavado, a menudo utilizando métodos asociados con la banca clandestina china.

El Cártel de Sinaloa, y otros grupos como el CJNG, han sabido aprovechar la crisis de los opiáceos iniciada en EE. UU. Los hijos del Chapo Guzmán, conocidos como "Los Chapitos", incorporaron el fentanilo como un sustituto potente y rentable. Este cambio en el negocio de las drogas trajo consigo un aumento alarmante en las sobredosis, tanto en México como en Estados Unidos, donde se registran aproximadamente cien mil muertes anuales vinculadas a esta sustancia.

Desde el año 2019, el gobierno mexicano ha adoptado diversas estrategias, incluyendo esfuerzos que han llevado a la detención de 40 mil personas y el desmantelamiento de 4 mil laboratorios. Sin embargo, los problemas persisten debido a las redes de complicidad que aún operan en diferentes niveles de la sociedad y del gobierno. La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un importante desafío: romper estas redes es crucial para prevenir el resurgimiento del narcotráfico.

Afrontar la crisis del fentanilo requiere una estrategia efectiva, que debe ser binacional y visión hemisférica, integrando aspectos económicos y de seguridad. Combinar inteligencia y fuerza permitirá avanzar en la lucha contra las organizaciones criminales. La clave está en la cooperación entre México y Estados Unidos, estableciendo objetivos claros.

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