Campeche, Campeche. - La gobernadora Layda Sansores enfrenta una crisis profunda en su administración tras la ruptura con diputados de su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Apenas seis de los 16 legisladores del estado la apoyan en medio de un conflicto por un endeudamiento de mil millones de pesos.
El enfrentamiento se desencadenó cuando un grupo de diputados expresó su rechazo a las condiciones de la deuda, aprobada en el presupuesto estatal. Estos legisladores impusieron restricciones en el uso de los recursos y demandaron supervisión, lo que generó tensiones con el ejecutivo local. La situación se tensó aún más tras la instalación del periodo ordinario de la 65 Legislatura, con una fuerte presencia policial en los alrededores del Palacio Legislativo.
Erick Reyes León, dirigente estatal de Morena, acusó públicamente al ex presidente del Congreso, José Antonio Jiménez Gutiérrez, de traición, ahondando en la división interna. Esta crisis permite a una mayoría opositora, que incluye a diputados de Movimiento Ciudadano, PRI y PAN, modificar leyes sin el aval de la gobernadora, debilitando su capacidad de maniobra política.
Como resultado de esta nueva correlación de fuerzas, el Congreso revirtió el fuero legislativo de los diputados, una decisión que provocó el rechazo inmediato del Ejecutivo. Siete alcaldes emitieron un comunicado en contra del restablecimiento del fuero, afirmando que no debe ser un privilegio, lo que pone de manifiesto la gravedad de la crisis política.
Analistas apuntan que esta situación es un síntoma de una crisis político-económica en el estado, marcada por la falta de obras significativas y la creciente deuda pública. La utilización de plataformas como el “Martes del Jaguar” para confrontar a opositores ha intensificado el clima de tensión y debilitado la comunicación institucional.