San Pedro Garza García, Nuevo León. - Manuel Pérez Treviño se convertía en el gobernador de Coahuila en un contexto de polarización política en 1925. Dos candidatos, Pérez Treviño y Luis Gutiérrez Ortiz, disputaban el control del Estado tras unas elecciones repletas de acusaciones y tensiones que culminarían en la instalación de dos legislaturas.
El clima de inestabilidad en Coahuila aumentó después de que Carlos Garza Castro, el gobernador provisional, pidiera licencia para asistir a asuntos en la Ciudad de México. Este hecho llevó a que Ricardo Ainsle Rivera fuera nombrado gobernador interino, abriendo la puerta a un periodo de confrontación entre los seguidores de ambos candidatos, cada uno con su propia legislatura representativa.
El 12 de noviembre, en reunión en la Quinta Maravillas, Pérez Treviño reafirmó su liderazgo ante diputados locales y federales, quienes expresaron su apoyo incondicional. Sin embargo, las tensiones no cesaron y el 18 de noviembre el Supremo Tribunal de Justicia de Coahuila desconoció tanto a la legislatura de Pérez Treviño como a su mandato, provocando un aumento en la crisis institucional.
La controversia se agrandó cuando la legislatura gutierrista proclamó a Gutiérrez Ortiz como gobernante oficial, defendiendo su acción con cifras de votos que reflejaban una clara preferencia del electorado hacia él. Ante tal situación, el Senado se preparaba para intervenir y determinar el futuro político de la entidad, acentuando los riesgos de un posible caos en el Estado.
Con esta situación, la política de Coahuila se encontraba en un punto crítico. La resolución del Senado no solo definiría el futuro inmediato del Estado, sino que también podría sentar un precedente sobre cómo manejar disputas electorales en el México de posrevolución.