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La Guardia Nacional Cristera: un legado espiritual y social en México

La Guardia Nacional Cristera se reestructura como un organismo espiritual, reafirmando su legado en la defensa de la fe católica en México.

Este cuerpo ahora enfrenta una lucha espiritual, reafirmando su misión de defensa de la fe católica.
Miembros de la Guardia Nacional Cristera participan en Misa del Día de Pentecostés de 2025 en el municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco, y recuerdan al fallecido general Enrique Gorostieta, su fundador / Foto: Especial

Atotonilco el Alto, Jalisco. - A casi un siglo de su creación, la Guardia Nacional Cristera ha transformado su enfoque, pasando de una lucha armada a una misión espiritual. Integrada en la Dimensión Episcopal para los Laicos, sus miembros afirman que la nueva batalla es contra una hostilidad que no cesa.

Juan José Ramírez, secretario general de la Guardia Nacional Cristera, explica que aunque se han alejado de los tiempos de violencia del siglo XX, las ofensas a la libertad religiosa persisten. La historia de este cuerpo militar se inicia en 1928 por el general Enrique Gorostieta en un contexto de represión religiosa bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles.

Durante la Guerra Cristera, miles de católicos se alzaron contra el gobierno, buscando defender su fe ante la brutalidad estatal. La Conferencia del Episcopado Mexicano estima que más de 200,000 personas entregaron su vida en esta lucha. En el presente, la Guardia Nacional Cristera tiene alrededor de 2,500 integrantes.

Recientemente, la Guardia se ha acercado a las circulaciones laicas católicas bajo el liderazgo de Mons. Víctor Alejandro Aguilar, quien enfatiza la relevancia de recordar esta historia. La conmemoración del centenario de la gesta cristera busca renovar la conciencia colectiva de los católicos en México, destacando su importancia en el contexto actual.

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