Ciudad de México, México. - La revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) comenzó el 28 de enero, en medio de tensiones y expectativas. El Representante Comercial de Estados Unidos, Jemieson Greer, destacó la necesidad de reformas estructurales para avanzar en las negociaciones.
El encuentro, que estaba destinado a establecer los lineamientos del proceso, dejó versiones encontradas sobre su naturaleza. Mientras el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, lo consideró protocolario, la USTR subrayó la urgencia de inicios claros en la colaboración en minerales críticos como el litio, vital para la industria estadounidense.
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta desafíos en los frentes de seguridad y migración, donde no se perciben avances significativos. La actitud del gobierno estadounidense refleja una postura firme y exigente, a pesar del elogio ocasional hacia la presidenta mexicana.
La presión sobre México se intensifica, dado que la comitiva empresarial liderada por José Medina Mora se prepara para influir en las decisiones de Washington. Su objetivo es asegurar un tratamiento favorable en la renegociación del T-MEC, destacando la importancia del sector privado en este proceso.
Las expectativas sobre la transparencia del gobierno mexicano son altas. A medida que avanzan las reuniones, es fundamental que se comunique un fortalecimiento del T-MEC y se disipen rumores sobre su posible conclusión, en un contexto donde la administración de Trump mantiene una postura desafiante.